No amamos porque seamos buenos; amamos porque Él nos amó primero. Este es el secreto del cristiano: recibir amor para poder darlo.
Piensa en alguien que necesite una palabra amable hoy. Un mensaje, una llamada, un abrazo. El amor de Dios llega al mundo a través de nosotros.
Sé hoy un canal del amor que te sostiene.


