Padre bueno, gracias por este nuevo día. Antes de comenzar mis tareas, me detengo para reconocerte como el dueño de mi tiempo.
Te entrego mis preocupaciones, mis miedos y también mis sueños. Sé que tú los sostienes mejor que yo.
Llena mi corazón de tu paz. Dame ojos para ver a los demás con amor y palabras que traigan vida.
Guíame en cada decisión. Que tu Espíritu vaya delante de mí abriendo caminos y detrás cuidando lo que dejo.
En el nombre de Jesús. Amén.


